En los últimos meses, distintos análisis del sector coinciden en una advertencia clara: los deepfakes en 2026 alcanzarán un nivel de realismo que hará prácticamente imposible distinguir lo real de lo falso. Esta evolución, impulsada por la inteligencia artificial generativa, supone un nuevo tipo de ataque informático con implicaciones directas para la seguridad informática empresarial, especialmente en un contexto marcado por brechas de datos y ciberataques recientes a empresas de sectores críticos.

En este escenario, la combinación entre datos reales robados y contenidos sintéticos hiperrealistas convierte la suplantación de identidad en una amenaza mucho más creíble y difícil de detectar.

Qué está cambiando realmente con los deepfakes

Los deepfakes ya no son solo vídeos manipulados o audios falsos de baja calidad. Los modelos actuales permiten generar voz, imagen y vídeo de forma combinada, replicando gestos, tono, acentos y expresiones con una precisión casi perfecta.

La diferencia clave frente a años anteriores es que estos contenidos ya no se crean a partir de material genérico, sino que se alimentan de información real obtenida en brechas de seguridad, filtraciones de datos y ciberataques recientes. Esto incluye grabaciones de voz, imágenes, documentos internos o información personal extraída de sistemas corporativos comprometidos.

El resultado es una suplantación mucho más creíble, contextualizada y difícil de cuestionar.

Por qué este escenario es especialmente preocupante ahora

El auge de los deepfakes coincide con una ola constante de brechas de datos y ciberataques que afectan a sectores clave. En las últimas semanas hemos visto incidentes en entidades bancarias, empresas energéticas como Endesa, centros sanitarios en España y hospitales europeos, donde se han visto comprometidos sistemas y datos sensibles.

Esta acumulación de información expuesta crea el caldo de cultivo perfecto para el uso malicioso de deepfakes. Con datos reales en manos de atacantes, la suplantación deja de ser genérica y pasa a ser personalizada, verosímil y alineada con procesos reales de negocio.

Una llamada falsa de un directivo, una videollamada simulada desde un proveedor o una orden urgente validada por voz pueden encajar perfectamente en el contexto de una organización que ya ha sufrido una brecha previa.

Cómo se integran los deepfakes en ataques reales

En la práctica, los deepfakes no actúan solos. Se integran en campañas de ingeniería social avanzada, donde el atacante ya conoce a la organización y utiliza información real para aumentar la credibilidad del engaño.

El patrón más habitual incluye la recopilación de datos procedentes de filtraciones, redes sociales o ataques previos, seguida de la generación de contenidos falsos adaptados a un momento concreto: cierres contables, incidencias técnicas, urgencias operativas o validaciones internas. El deepfake se convierte así en el elemento que rompe la última barrera de desconfianza.

Qué lecciones deben extraer las empresas

Este escenario obliga a replantear supuestos básicos. La identidad ya no puede validarse solo por la voz, la imagen o el reconocimiento personal, especialmente en entornos remotos o híbridos. Los procesos críticos deben diseñarse asumiendo que una comunicación aparentemente legítima puede no serlo.

Las organizaciones deben revisar flujos de aprobación, reforzar controles adicionales y concienciar a los equipos sobre este nuevo tipo de amenaza. No se trata solo de tecnología, sino de adaptar los procesos a un contexto donde la realidad puede falsificarse con datos reales.

La ciberseguridad como prioridad estratégica en la era de la IA

La evolución de los deepfakes confirma una tendencia clara: la ciberseguridad ya no protege únicamente sistemas, sino la confianza digital. Cuando esa confianza se apoya en datos robados y contenidos sintéticos indistinguibles, el impacto de un ataque puede ser inmediato y profundo.

Las empresas que no integren este riesgo en su estrategia de seguridad asumirán una exposición creciente, especialmente si ya han sufrido brechas de datos o incidentes previos.

Cómo puede ayudar Apolo Cybersecurity

En Apolo Cybersecurity ayudamos a las organizaciones a anticiparse a amenazas emergentes basadas en inteligencia artificial, evaluando cómo los deepfakes y la suplantación avanzada pueden afectar a sus procesos reales de negocio.

Trabajamos en la revisión de controles de identidad, la adaptación de procedimientos críticos, la concienciación de equipos y la reducción del impacto de brechas de datos pasadas y futuras. Porque en un entorno donde la realidad puede fabricarse con precisión, prepararse ya no es opcional.

Da el siguiente paso junto a Apolo Cybersecurity para reducir la exposición de tu organización a este tipo de riesgos.

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