En los últimos días, el hospital AZ Monica, en Bélgica, se ha visto obligado a desconectar parte de sus sistemas informáticos tras detectar un incidente de ciberseguridad que afectaba a su infraestructura interna. La decisión, tomada como medida de contención, ha vuelto a poner sobre la mesa un problema recurrente: la fragilidad digital del sector sanitario frente a ataques informáticos cada vez más disruptivos.

Este caso se suma a otros incidentes recientes en hospitales europeos y refuerza una idea clave: la seguridad informática en sanidad ya no es un asunto técnico aislado, sino una cuestión crítica para la continuidad asistencial.

¿Qué ha ocurrido en el hospital AZ Monica?

Según la información publicada recientemente por distintos medios especializados, el hospital AZ Monica detectó actividad anómala en sus sistemas IT, lo que llevó a la organización a apagar servidores y servicios internos de forma preventiva. Esta medida buscaba frenar una posible propagación del ataque y proteger tanto los sistemas clínicos como los administrativos.

Durante el incidente, el centro sanitario activó procedimientos alternativos para seguir atendiendo a los pacientes, priorizando la seguridad clínica mientras se iniciaba el análisis técnico del alcance real del ataque. Por el momento, no se ha confirmado públicamente una brecha de seguridad con filtración de datos, aunque este tipo de verificaciones suele prolongarse en el tiempo debido a la complejidad de los entornos hospitalarios.

Por qué los hospitales atraen a los atacantes

El sector sanitario continúa siendo uno de los más atacados por los cibercriminales, y no es casualidad. Los hospitales combinan datos extremadamente sensibles, sistemas críticos para la atención diaria y una baja tolerancia a interrupciones operativas. A esto se suma la coexistencia de tecnologías modernas con sistemas heredados, que amplían la superficie de ataque.

En este contexto, muchos ataques no buscan necesariamente un impacto inmediato, sino situar a la organización en una posición de presión operativa, donde decisiones como apagar sistemas se convierten en la única opción viable para evitar daños mayores.

Qué revela este incidente sobre los riesgos reales en sanidad

El hecho de que un hospital decida desconectar servidores es un indicador claro de riesgo. Significa que existe la posibilidad de pérdida de control sobre parte de la infraestructura o de propagación interna del ataque. En entornos sanitarios, donde la disponibilidad de los sistemas está directamente ligada a la atención al paciente, este tipo de decisiones tienen un impacto inmediato.

Este incidente vuelve a evidenciar que la ciberseguridad sanitaria no puede limitarse a medidas reactivas. La falta de visibilidad, la detección tardía o la ausencia de planes de respuesta bien ensayados incrementan el impacto cuando el ataque ya está en curso.

Qué deberían revisar los centros de salud tras este incidente

El caso del hospital AZ Monica deja aprendizajes claros para otras organizaciones sanitarias. La detección temprana sigue siendo determinante para reducir el impacto, pero también lo es contar con planes de continuidad que contemplen explícitamente escenarios de ciberataque. La capacidad de operar de forma degradada, aunque sea temporalmente, marca la diferencia entre un incidente controlado y una crisis asistencial.

Además, este tipo de episodios refuerza la necesidad de monitorización continua, segmentación de redes y formación del personal, ya que muchos ataques se inician a partir de accesos comprometidos o errores humanos difíciles de detectar sin controles adecuados.

Más allá del incidente: ciberseguridad y resiliencia sanitaria

El ciberataque al hospital AZ Monica confirma una tendencia clara en Europa: la sanidad forma parte de las infraestructuras críticas, aunque no siempre se gestione como tal desde el punto de vista de la seguridad digital. La protección de estos entornos exige una visión estratégica que combine tecnología, procesos y personas.

Sin una estrategia clara de prevención, detección y respuesta, los riesgos no solo afectan a los sistemas, sino también a la confianza de los pacientes, al cumplimiento normativo y a la reputación de la organización.

Cómo prepararse ante un ciberataque en el sector sanitario

En Apolo Cybersecurity ayudamos a organizaciones del sector sanitario a anticiparse a ciberataques, reducir su superficie de exposición y mejorar su capacidad de respuesta ante incidentes reales.

Trabajamos en la evaluación de riesgos, el refuerzo de infraestructuras críticas, la detección temprana de accesos anómalos y la preparación de planes de continuidad adaptados a entornos sanitarios. Porque en sanidad, la ciberseguridad no es solo una cuestión de sistemas, sino de resiliencia operativa y seguridad del paciente.

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