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En los últimos días, distintos medios y firmas de ciberseguridad han alertado de un aumento muy significativo del phishing con códigos QR, una técnica que ha multiplicado su volumen y que ya está siendo utilizada de forma recurrente contra entornos corporativos. Este ataque informático, conocido como quishing, aprovecha un elemento cotidiano y ampliamente aceptado para provocar brechas de seguridad con impacto directo en la seguridad informática empresarial.
En este artículo analizamos qué está ocurriendo, por qué este tipo de ataques se está disparando y qué riesgos reales implica para las organizaciones.
Según la información publicada recientemente por diferentes medios especializados, las campañas de phishing con códigos QR se han multiplicado por cinco en los últimos meses. A diferencia del phishing tradicional, el enlace malicioso no aparece de forma visible, sino oculto dentro de un código QR que redirige a páginas fraudulentas.
Estos códigos se están distribuyendo principalmente a través de:
El objetivo suele ser el mismo: robar credenciales corporativas o datos personales que permitan un acceso posterior a sistemas empresariales.
El crecimiento del phishing con códigos QR no es casual. Responde a varios factores muy claros:
Al escanear un QR, el usuario suele hacerlo desde un dispositivo personal, lo que rompe los controles habituales y facilita el éxito del ataque sin levantar alertas inmediatas.
En la mayoría de los casos, el flujo del ataque es sencillo y eficaz:
Una sola credencial comprometida puede derivar rápidamente en una brecha de seguridad mayor, especialmente si no existe autenticación multifactor o detección de accesos anómalos.
El auge del quishing deja varios aprendizajes claros para las organizaciones:
Ignorar este tipo de ataques es asumir un riesgo innecesario en un contexto donde la ingeniería social sigue siendo uno de los vectores más eficaces.
El phishing con códigos QR refuerza una realidad conocida: la ciberseguridad debe abordarse como una prioridad estratégica, no solo como una cuestión técnica.
Reducir el riesgo pasa por revisar procesos, formar a los equipos, extender la protección al entorno móvil y mejorar la capacidad de detección temprana. No hacerlo deja abierta una puerta que los atacantes ya están explotando activamente.
En Apolo Cybersecurity ayudamos a las organizaciones a anticiparse a nuevos vectores de ataque, como el phishing con códigos QR, antes de que se conviertan en incidentes reales.
Trabajamos en la evaluación de riesgos, la concienciación adaptada a amenazas actuales y el refuerzo de los controles de detección y respuesta. Porque la seguridad informática empresarial no consiste en reaccionar cuando el daño ya está hecho, sino en reducir la exposición y prepararse antes de que el ataque ocurra.
Contacta con Apolo Cybersecurity y refuerza tu organización frente a las amenazas que ya están marcando la agenda de la ciberseguridad.
