
En los últimos días se ha vuelto a poner el foco en los ciberataques financieros en España, tras publicarse que nuestro país escaló posiciones entre los más atacados de Europa durante 2025. Más allá del titular, este dato es una señal clara para bancos, aseguradoras, fintech y proveedores tecnológicos: el riesgo ya no es solo “sufrir un ataque informático”, sino mantener la continuidad del negocio y cumplir con un marco regulatorio cada vez más exigente, con DORA como pieza central.
Según la información publicada, España habría registrado decenas de “grandes” incidentes en el ámbito financiero durante 2025, situándose entre los países más atacados en Europa. Este tipo de datos suelen proceder de informes de inteligencia de amenazas y agregadores de incidentes, y ayudan a visualizar una realidad operativa: el sector financiero concentra campañas con motivación económica (cibercrimen), pero también episodios de presión reputacional y actividad hacktivista.
Es importante matizar dos puntos para interpretar bien estas cifras:
En gestión de riesgos, lo útil no es discutir el número exacto, sino asumir que el sector está en la diana y reforzar controles y resiliencia de forma medible.
El sector financiero es especialmente atractivo por una combinación de factores:
Además, hay un elemento que multiplica la presión: la trazabilidad y evidencia. El sector no solo debe protegerse, sino demostrar que gestiona adecuadamente el riesgo TIC, incluidos los proveedores críticos y la capacidad de recuperación operativa.
Aunque cada incidente es distinto, muchos ataques en el sector comparten patrones. Este tipo de ciberataques suelen producirse por cinco causas principales:
En la práctica, muchos incidentes no empiezan con una técnica sofisticada, sino con una debilidad básica: contraseñas reutilizadas, falta de segmentación, permisos excesivos o ausencia de monitorización continua.
Si trabajas en banca, seguros, medios de pago, fintech o eres proveedor TIC del sector, estas son las prioridades que más se repiten cuando analizamos incidentes reales:
La diferencia entre “incidente” y “crisis” suele estar en dos cosas: detección temprana y capacidad real de recuperación.
Los ciberataques financieros en España no son solo un problema técnico: son un riesgo de negocio con impacto en continuidad, confianza del cliente y cumplimiento. En un entorno donde el sector opera con múltiples dependencias tecnológicas, la ciberseguridad debe tratarse como una disciplina de gestión: con responsables claros, métricas, evidencia y mejora continua.
Y aquí es donde el marco regulatorio marca un antes y un después, porque obliga a estandarizar esa madurez operativa y a demostrarla.
Desde el 17 de enero de 2025, DORA es de aplicación obligatoria en España para las entidades financieras incluidas en su ámbito. Esto implica pasar de “tener medidas” a demostrar resiliencia operativa digital con evidencias: gestión del riesgo TIC, control de terceros críticos, capacidad real de respuesta y notificación de incidentes, y pruebas periódicas de resiliencia.
En Apolo Cybersecurity ayudamos a las organizaciones a aterrizar DORA con un enfoque práctico: evaluación de brechas (gap analysis), priorización de requisitos, construcción de evidencias para auditoría y refuerzo operativo (monitorización 24/7, respuesta a incidentes y gobierno de proveedores).
